Un vivero de Pilar tiene una web impecable, pero escribe a sus clientes desde una dirección de Gmail con un año al final, y el dominio lo registró hace tiempo un sobrino que hoy ni contesta los mensajes. Todo funciona, hasta que un día no.
El dominio y el mail parecen detalles chicos, y por eso se resuelven rápido y mal. Pero son lo único de tu presencia digital que no podés perder: la web se rehace, el diseño se cambia, el hosting se muda, pero la dirección tiene que ser tuya y seguir funcionando. Te cuento cómo elegirlos, dónde registrarlos y qué cuidar para no tener sorpresas.
Cómo elegir el nombre: fácil de decir y de escribir
El mejor dominio es el que alguien puede escribir en el celular después de escucharlo una sola vez. Estas pautas te ayudan a decidir.
- El test del teléfono: dictalo en voz alta a otra persona. Si tenés que aclarar "con be larga", "con guion" o "con el número", cambialo.
- Sin guiones ni números: se olvidan y se escriben mal.
- Corto: cuanto menos letras, menos errores al tipear.
- Leelo de corrido: a veces, dos palabras pegadas forman una tercera que nadie quiso decir.
- Tu marca antes que tu rubro: no hace falta que diga "plomero" o "abogados". Google entiende de qué trata tu sitio por lo que está escrito adentro.
Revisá también que no se confunda con otro negocio del mismo rubro o de la zona. Si hay uno casi igual, tus clientes van a terminar en la web equivocada.
.com.ar, .com o algo distinto
Para un negocio que vende en Argentina, el .com.ar le dice al visitante "estoy acá", y eso suele dar confianza. El .com sirve si pensás vender afuera o si tu marca ya existe con ese final. Si los dos están libres, registrá ambos y hacé que uno redirija al otro, para que quien se equivoca igual llegue. No hace falta juntar diez variantes.
Una advertencia: evitá finales poco conocidos solo porque son más fáciles de conseguir. En un link por WhatsApp o en un cartel se ven raros, y la gente duda antes de hacer clic.
Dónde registrarlo y a nombre de quién
Los .com.ar se registran en NIC Argentina, el registro oficial del país, donde el titular se identifica con sus datos fiscales (CUIT o CUIL). Podés hacerlo vos o pedirle a quien te hace la web que lo gestione. Las dos opciones están bien, con una condición: el titular y el mail de contacto tienen que ser tuyos o de tu empresa, nunca de quien hizo el trámite.
Insisto tanto porque es el problema más común. Dominios a nombre de un ex socio, del diseñador que ya no responde, de un familiar que lo registró de favor. Recuperarlos lleva semanas, a veces más, y mientras tanto la web no está bajo tu control. Pedí siempre el comprobante del registro y fijate que figuren tu nombre y tus datos.
Un dominio que no está a tu nombre es como un local alquilado sin contrato: funciona, hasta que el dueño decide otra cosa.
Renovación: que no se venza sin que te enteres
Un dominio no se compra para siempre: se renueva cada cierto tiempo. Si vence y nadie lo renueva, la web y los mails dejan de andar de un día para el otro, y el nombre puede quedar disponible para que lo registre otra persona. Existe un período de gracia, pero no conviene depender de él. Tres hábitos alcanzan.
- Anotá la fecha de vencimiento en el calendario, con un aviso un mes antes.
- Poné como mail de contacto del dominio una dirección que revises todos los días y que no use el mismo dominio. Si usás contacto@tudominio.com.ar y el dominio vence, ese mail deja de existir justo cuando te llegaría el aviso.
- Si tu registrador ofrece renovación automática, activala con una tarjeta vigente.
Mail con tu dominio, no solo Gmail
Escribirle a un cliente desde ventas@tuferreteria.com.ar da más confianza que hacerlo desde una cuenta gratuita, y cada mensaje que mandás muestra el nombre de tu negocio. Hay otra ventaja menos obvia: las direcciones por función (ventas@, turnos@, contacto@) quedan en el negocio aunque cambie la persona que las atiende. Si el mail de ventas era el personal de un empleado y se va, se lleva también la bandeja de entrada.
Hay dos caminos. El mail que viene incluido con el hosting alcanza para empezar, aunque comparte servidor con la web. Un servicio de mail aparte, en la nube, suele funcionar mejor si son varias personas, si lo revisás desde el celular y si querés calendario y contactos compartidos. Qué incluye cada plan lo comento en cómo elegir el mejor hosting.
Hay un detalle técnico que no conviene saltear: pedile a quien lo configure que active la autenticación del dominio (los registros SPF y DKIM). En criollo, son unas anotaciones en la configuración del dominio que le avisan a Gmail y a Outlook que tus mensajes son legítimos. Sin eso, muchos mails terminan en spam. Probalo: mandate un mensaje a una cuenta de Gmail y a otra de Outlook y fijate dónde cae.
Los accesos: lo que no se puede perder
Hay tres cuentas que importan: el registrador del dominio, el panel del mail y el hosting. Tienen que estar a tu nombre, con un mail tuyo y con verificación en dos pasos. Guardá las claves en un gestor de contraseñas o, si preferís, en un papel dentro de un lugar seguro, y nunca en un chat de WhatsApp con quien te hizo la web. Cuando cambia la persona que administra tu sitio, cambiá las claves. Hay más medidas parecidas en las diez cosas de seguridad web.
Si algún día tenés que cambiar de dominio, no alcanza con avisarle a la gente: hay que redirigir las direcciones viejas para no perder el posicionamiento, y eso lo explico en cómo cambiar tu web sin perder tu lugar en Google. Y si estás por encargar una web nueva, estas respuestas van en el briefing.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar el nombre del dominio más adelante?
Se puede, pero implica configurar redirecciones, avisarle a Google y actualizar todo lo que tenga el nombre viejo: tarjetas, redes, perfil de Google. Cuesta más trabajo que elegir bien al principio, así que vale la pena dedicarle un rato a la decisión.
¿Cuánto tarda en funcionar un dominio nuevo?
El registro suele ser rápido, pero los cambios de configuración pueden tardar hasta un día en verse en todos lados. Por eso no conviene anunciar la web el mismo día que se configura: dejá un margen.
¿Me conviene registrar también un dominio con mi nombre propio?
Si trabajás como profesional y tu nombre es tu marca, sí, siempre que esté libre. Aunque hoy uses el nombre del negocio, tener el tuyo evita que alguien lo tome y te deja armar tu presencia personal más adelante.
¿Qué hago si mi dominio está a nombre de otra persona?
Pedí el cambio de titular lo antes posible, mientras la relación es buena. Hace falta que esa persona colabore y firme o confirme el trámite. Si no responde, el proceso se complica, así que no lo dejes para cuando haya un problema.
Si todavía no tenés dominio, o no sabés a nombre de quién está el que usás, lo revisamos y lo dejamos en orden junto con tu web y tu mail.
Revisemos mi dominioDesarrollador web & diseñador en Buenos Aires. Trabajo solo: quien escribe esto es quien programa tu sitio. Conocé más sobre mí.