Quien le encarga una casa a un arquitecto o un departamento a una interiorista no está comprando planos. Está comprando la tranquilidad de que alguien se va a ocupar de una plata grande y de un lugar donde va a vivir años. Antes de escribirte quiere responder una pregunta: esta persona, ¿entiende lo que necesito y llega a buen puerto?
La web de un estudio de arquitectura o interiorismo suele fallar por el mismo lado: una grilla de fotos hermosas sin ningún contexto, que parece revista de decoración y no dice nada de cómo se trabaja. Gusta, pero no convence a nadie de firmar.
Te cuento cómo armarla para que atraiga pedidos que valgan la pena y no solo elogios.
Pocas obras, contadas de principio a fin
Seis obras bien explicadas pesan más que cuarenta con una foto y un título. Elegí las que mejor representen el trabajo que querés recibir más seguido. Si querés recibir encargos de reformas chicas, no llenes la web de casas de fin de semana: el que llega se queda con lo que ve.
Y no escondas las obras chicas si son tu pan de cada día. Un departamento reciclado en Caballito o un baño nuevo en una casa de Villa Urquiza dicen mucho más de tu forma de resolver que una mansión hecha una sola vez.
La ficha de cada obra: problema, decisión y resultado
Para cada obra, escribí tres cosas cortas. Primero, el punto de partida: una casa chorizo sin luz, un local con una columna en el medio, un living que nadie usaba. Segundo, qué decidiste y por qué: abrir un patio, cambiar la circulación, usar una madera que aguante el uso. Tercero, cómo quedó y qué cambió para quienes lo habitan.
Mostrar el antes, aunque sea una foto sola, ayuda a entender el trabajo. Y si hubo una restricción real (un presupuesto ajustado, un reglamento de consorcio, un terreno angosto), contala: mostrar cómo la resolviste es lo que más confianza genera. Sumá la superficie, la zona y el tipo de encargo, sin direcciones exactas ni datos que identifiquen a los dueños sin su permiso. Podés ver cómo se cuenta un caso en el portfolio del sitio.
Fotos buenas, pero livianas
En este rubro la foto es la herramienta de venta, y una foto pobre desmerece el mejor proyecto. Si podés, contratá un fotógrafo de arquitectura al menos para tus obras más importantes; el resto lo resolvés con luz natural, a la hora justa y con el espacio ordenado. Mostrá espacios completos y también un detalle: la unión de dos materiales, una manija, una terminación.
La contra es el peso. Fotos enormes hacen que la página tarde en abrir, justo en el celular de quien te está viendo desde el colectivo. Hay una guía en cómo elegir y optimizar las imágenes de tu web para que se vean nítidas sin frenar la carga.
Una obra linda muestra tu gusto; una obra explicada muestra tu criterio, y el criterio es lo que el cliente viene a contratar.
Cómo es trabajar con vos, etapa por etapa
La mayor ansiedad de quien nunca encaró una obra es no saber qué viene después. Dedicale una sección a explicarlo: primera reunión, anteproyecto, ajustes, documentación, dirección de obra, entrega. Para cada paso, una línea que diga qué ocurre y qué se le pide al cliente.
Aclará también hasta dónde llegás: si hacés solo el proyecto o también dirigís la obra, si trabajás con tus propios contratistas o con los que elija el cliente. Escribirlo evita malentendidos más adelante. Si trabajás solo o con un equipo chico, una página donde cuentes quién sos suma mucho; en la página "Sobre mí" que genera confianza tenés ideas para escribirla.
Un formulario que ordene los pedidos antes de la primera reunión
Un cuadro vacío que diga "Mensaje" te trae consultas del tipo "quiero una cotización". Un formulario con cuatro o cinco preguntas bien elegidas te trae información para decidir si conviene responder: qué tipo de proyecto es (casa nueva, reforma, interiorismo de un local), en qué zona queda, si ya hay terreno o planos, para cuándo lo necesita y si tiene una idea del presupuesto disponible.
No es para espantar a nadie: es para que la primera conversación arranque con datos. Y escribí una frase de respuesta clara, como "te contesto en uno o dos días hábiles", porque quien va a gastar mucho espera que lo atiendan en serio. Si querés ayudar al cliente a llegar preparado, qué preparar antes de encargar tu web muestra el mismo principio aplicado a otro encargo.
Lo que conviene no publicar
Los planos con medidas completas, las direcciones de las obras y los nombres de clientes sin autorización quedan afuera. Tampoco publiques fotos de obras de otro profesional como si fueran tuyas: si colaboraste, aclará cuál fue tu parte. Después de la entrega, si seguís el avance de varias obras a la vez, un sistema de control de obras te ahorra planillas, y el detalle está en cómo seguir avances, gastos y pagos de una obra.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que mostrar todas las obras que hice?
No. Mostrá las que representen el trabajo que querés conseguir y que puedas contar bien. Una selección corta transmite más seguridad que un archivo completo de todo lo que hiciste en años.
¿Conviene publicar presupuestos o precios?
Cada obra es distinta, así que un precio cerrado suele confundir. Lo que sí podés publicar es de qué depende el costo y cómo se arma tu honorario, para que nadie se sorprenda en la primera reunión.
¿Sirve sumar un video o un recorrido?
Sí, si está bien hecho y liviano. Un recorrido corto por un espacio terminado muestra escala y luz mejor que una foto. Eso sí, no lo pongas en la portada si hace que la página tarde en abrir.
¿Y si todavía tengo pocas obras para mostrar?
Mostrá proyectos académicos o propuestas propias bien presentadas, aclarando lo que son, y sumá un par de obras chicas explicadas con detalle. Es preferible pocas y honestas que muchas dudosas.
Si tenés un estudio y querés una web que cuente tus obras y filtre los pedidos antes de la primera reunión, charlemos sobre tu caso.
Armar la web de mi estudioDesarrollador web & diseñador en Buenos Aires. Trabajo solo: quien escribe esto es quien programa tu sitio. Conocé más sobre mí.